Apango, Jalisco.
En 2018 hicimos un viaje a Apango, Jalisco, con el propósito de explorar los territorios que habitan las obras de Juan Rulfo. Aquella vasta serranía —hermosa, imponente, abismal— daba la impresión de transportarnos al pasado. Llegamos a una comunidad silente, detenida en el tiempo. Encontramos una tiendita que parecía un verdadero museo de la nostalgia: anuncios de los desaparecidos pastelitos Flipys, publicidad desactualizada, colores de otro tiempo. Mis amigos exclamaron de emoción al descubrir que ahí aún vendían cigarros Raleigh. Compraron unos para fumar y decían que sabían a humedad y a viejito rancio, pero la alegría del hallazgo fue tal que no impidió que se los fumaran por completo. Yo, fiel a mi costumbre, compré una coquita en envase de vidrio para refrescarme. La señora la sacó de esas antiguas hieleras grandes y blancas, con puertas rojas, que aún conservaban el destapador a un costado y el contenedor para las corcholatas. Me froté la botellita en la sien para ...